¿Mi producto está completamente cubierto de grasa?

Es completamente comprensible que te asustes al desempaquetar un nuevo producto y encontrarlo cubierto por una gruesa capa de grasa. Sin embargo, esto es en realidad una señal de buen cuidado del material.

A continuación, explicamos por qué esta grasa es esencial y cómo manejarla:

La grasa no es un defecto, sino protección

Al contrario, la grasa asegura una vida útil más larga para tu producto. Tampoco ensucia el producto; es una capa protectora necesaria. Los productos de acero a menudo realizan un largo viaje desde el productor y luego esperan en nuestro almacén a veces meses o incluso años hasta que se venden. Esta gruesa grasa, también llamada grasa de transporte, asegura que el acero se mantenga en óptimas condiciones durante este período y no se oxide debido a la humedad del aire.

Por lo tanto, productos como espadas, armaduras y cotas de malla casi siempre se entregan bien engrasados.

¿Cómo manejar la grasa?

  • Dejarla: En principio, recomendamos dejar la grasa mientras no uses o exhibas el producto directamente.
  • Eliminarla: ¿Quieres eliminar la grasa? Usa un paño seco y sin pelusa o un trozo de papel de cocina con un poco de desengrasante (como bencina o un limpiador suave). Frota el acero con cuidado hasta que la gruesa capa desaparezca.
  • Mantenimiento después del uso: Una vez que hayas eliminado la grasa de transporte o hayas tocado el producto, el acero es vulnerable. Engrasa el producto después de cada uso o limpieza con un spray antioxidante como Ballistol o un aceite sin ácido.

Tu responsabilidad y garantía

Eres responsable de mantener bien engrasados los productos de acero. El acero puede oxidarse rápidamente debido a:

  • Humedad del aire: Almacenar objetos en un cobertizo o sótano húmedo.
  • Huellas dactilares: El ácido en tu piel afecta el acero; si tocas el acero con las manos desnudas, límpialo inmediatamente después y engrásalo de nuevo.
  • Condiciones húmedas: Uso durante la lluvia o en un ambiente húmedo sin mantenimiento inmediato posterior.

Debido a que el óxido es una consecuencia directa de factores ambientales y mantenimiento, no cubrimos daños por óxido superficial. Prevenir el óxido es parte del mantenimiento regular de réplicas históricas.

Excepción: abres tu paquete y descubres que el producto está lleno de óxido profundo. En ese caso, no se ha utilizado suficiente grasa de transporte para conservar el producto durante mucho tiempo. Esto sí se considera un daño.

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